El servicio de agua potable tras la presencia de camalotes

enero 27, 2016

Desde mediados de enero, la ciudad de Buenos Aires y algunas zonas del conurbano bonaerense se volvieron lugares hostiles -quizá más de lo habitual- para transitar el verano, debido, entre otras cosas, a las altas temperaturas y a la presencia de camalotes en las costas.

Con térmicas que prácticamente no bajaron de los 30 grados en los últimos días, una gran invasión de camalotes llegó a la ribera de Quilmes y cubrió parte de sus costas con una gran alfombra verde, que luego se extendió hasta la costanera porteña y el norte del conurbano.

Los camalotes, que se cree que llegaron hasta el Río de la Plata tras la crecida exponencial de los ríos Paraná y Uruguay provocaron grandes problemas a su paso.

Las autoridades sanitarias de la provincia de Buenos Aires debieron cerrar el acceso a las playas de Ensenada, Punta Lara y Berisso debido a la presencia de fauna autóctona entre los camalotes como arañas, insectos, víboras, coipos, nutrias y otros reptiles.

En la Ciudad, la aparición de este gran “manto verde” no sólo complicó la salida de embarcaciones en Puerto Madero y Vicente López sino que dificultaron el suministro de agua potable de 5,5 millones de personas.

Según Diego Muñiz, vocero de AySA, la empresa que presta los servicios de agua y saneamiento en CABA y 18 partidos de la provincia de Buenos Aires, “los camalotes, que en un primera instancia no habían complicado el proceso de potabilización –porque estaban en la costa-, comenzaron a ser un problema después de la sudestada del sábado, cuando se acercaron a la torre toma que está a dos kilómetros de la orilla y fueron taponando la torre toma y las rejas de la Planta Gral. San Martín”.

El taponamiento en la toma de agua de AySA provocó una baja presión del caudal en algunas zonas del área de concesión de la empresa aunque no afectó de forma alguna la calidad de la misma.

Con temperaturas más bajas y tras 24 hs de limpieza que incluyó entre otras cosas el recambio de las rejas de la toma, AySA normalizó el servicio aunque solicitó a los usuarios colaboración con los cuidados del consumo de agua ya que las temperaturas seguirán siendo altas.

Para los especialistas es difícil determinar cuándo las plantas acuáticas se retirarán de las márgenes del río. Eso depende de ciertas condiciones climáticas. “Con el frío no sobreviven. También hay algunos animales enemigos”, explicó el biólogo Gabriel Giacobone.

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