Un vaso de agua no se le niega a nadie

abril 13, 2016

Desde el año 2009 la Universidad Nacional de Rosario (UNR), en Santa Fé incluye en su currícula la Cátedra Libre del Agua, cuyo objetivo es la promoción del agua como derecho humano esencial.

La cátedra, que según el origen griego de la palabra es una silla o un asiento desde donde se imparten saberes,” explica el rector de la universidad Héctor Floriani, “nació a partir del reconocimiento del agua como derecho humano y no como una mercancía”.

Las Naciones Unidas establecieron el derecho humano y universal al agua en 2010, instaurando ese elemento de la naturaleza como indispensable para una vida humana digna con independencia de su capacidad económica. Esto implica que los gobiernos deben dar prioridad al acceso de servicios básicos de agua para todos, usando los recursos disponibles y a favor de los grupos con mayores carencias

“La directriz que nos mueve es el cuidado del agua y la justicia socio ambiental hacia una urbanidad sustentable”, dice el arquitecto, “y la tarea que se desarrolla es de construcción de consciencia de esta centralidad y de responsabilidad en su cuidado”.

Desde la Cátedra Libre del Agua, que es única y vanguardista en Latino América,  se desarrollan tareas de investigación, divulgación y transferencia de conocimiento al medio, con varias iniciativas ya implementadas en la ciudad.

Una de ellas fue la de instalar y multiplicar los bebederos de agua en varios espacios públicos; la otra el Derecho de Jarras.

Por ordenanza municipal los bares y los restaurantes de la ciudad de Rosario deben ofrecer en forma gratuita una jarra de agua potable. “Esto es algo que suele verse en otras partes del mundo y que en Argentina no es común”, comenta Floriani.

Con la posibilidad de que cada ciudadano pueda consumir agua en óptimas condiciones sin pagar, no solo se fomenta adoptar el saludable hábito de beberla si no que además se busca concientizar a las comunidades a que conozcan su derecho y se movilicen para garantizar su cumplimiento.

Por otro lado, en la cátedra se forman recursos humanos para que desarrollen la capacidad de gestionar en forma sustentable ese recurso vital, vinculando aspectos éticos y económicos. No extraer más del ecosistema de lo que éste es capaz de reproducir de manera que nuestras prácticas no hipotequen el patrimonio de las generaciones futuras.

El agua es un bien común tangible, escaso pero renovable, básico para la salud y es el Estado quien debe garantizarla para todos y todas.

firma_Gabriela

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