Tres proyectos que buscan un futuro alimentario sostenible

mayo 24, 2018

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Desde la sociedad civil, ya se preguntan cómo se alimentará a 10 mil millones de personas en el 2050. Además, el G20 priorizó este tema en su agenda.

Un futuro alimentario sostenible es una de las prioridades elegidas para este año por la presidencia argentina del G20. Para el 2050, en el mundo vivirán 10 mil millones de personas. Para poder alimentarlos, se tendrá que aumentar la producción en un 70 por ciento. Al mismo tiempo será necesario pensar estrategias para disminuir el impacto en los suelos y utilizar menos recursos.

Los países del G20 son actores clave en el sistema alimentario global. Los territorios representan el 60% de las tierras agrícolas totales y son responsables de casi el 80% del comercio mundial de alimentos y productos agrícolas.

“Los suelos son un componente clave del medio natural en el que se produce la mayor parte de los alimentos consumidos por la humanidad. Suelos sanos, fértiles y productivos son necesarios para la seguridad alimentaria y la salud humana, y su preservación resulta crucial para el desarrollo sostenible y para la vida en nuestro planeta”, dice el comunicado oficial del G20.

Proyectos en acción

La sociedad civil viene pensando en cómo alimentar a la humanidad de manera sustentable hace mucho tiempo. A continuación, se encontrarán tres proyectos que trabajan para una alimentación sostenible.

El Programa Mi Huerta de la Fundación Huerta Niño tiene como objetivo aliviar la malnutrición, mejorar la alimentación, y fomentar hábitos saludables en los niños de toda la Argentina por medio de la construcción de huertas comunitarias agroecológicas sustentables en escuelas rurales. A través de la escuela, que actúa como ente centralizador, se empodera a comunidades instalando capacidades y conocimientos para la autoproducción de alimento orgánico de calidad que garantice la nutrición y el desarrollo armonioso de los niños. Se fomentan la autogestión y el desarrollo local recuperando técnicas de cultivo agroecológico tradicional.

Sabe la Tierra es un ejemplo de consumo responsable que se sostiene desde 2009. Es un mercado que busca el cambio de paradigma. La propuesta se basa en ofrecer un espacio donde se puede comprar directamente de manos de los productores en condiciones social y ambientalmente éticas. De esta forma, los productores obtienen un pago justo por su trabajo, los consumidores realizan compras responsables y la comunidad gana generando conciencia acerca de los beneficios de consumir en forma local y natural, respetando los derechos sociales y preservando el medio ambiente. “Para nosotros es importante que el consumidor pueda comprar de quien produce y lo conozca. Me interesa difundir una alternativa de vida en contacto con la naturaleza. También, posibilitamos que un pequeño productor se transforme en una empresa. En nuestros mercados acortamos la cadena de comercialización porque no hay intermediarios. Es una experiencia distinta a la de ir a una góndola de supermercado”, desarrolla Angie Ferrazzini, fundadora de Sabe la Tierra.

Fortaleciendo a las Defensoras de Derechos Ambientales en el Chaco Americano es un programa desarrollado por cuatro organizaciones: Fundación Plurales, el Fondo de Mujeres del Sur, CCIMCAT de Bolivia y Fondo de Mujeres del Paraguay. Estas organizaciones cuentan con vasta experiencia en el apoyo a grupos de mujeres campesinas e indígenas en Argentina, Bolivia y Paraguay. El programa, que se desarrolla durante tres años, brinda apoyo financiero y acompañamiento técnico y político a un número de entre 9 y 12 grupos de mujeres de base. Las campesinas reivindican la preservación de los recursos naturales, y la soberanía alimentaria, como base para desplegar las estrategias de supervivencia de sus comunidades.

En ese marco, la estrategia central es aumentar la visibilidad de este grupo de mujeres y la capacidad de incidencia en las políticas públicas socio-ambientales de la región. Ello se conseguirá mediante el fortalecimiento financiero y técnico de sus organizaciones, y la promoción de sus vínculos internos y externos. “A partir de esta iniciativa, las mujeres se organizan para defender sus propios territorios”, señala Lilian Gregorio, referente de Plurales.

Foto: Huerta comunitaria – Programa Mi Huerta.
Crédito: Fundación Huerta Niño.

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