¿Son realmente súper los “superalimentos”?

agosto 3, 2018

firma_Gabriela

Desde hace algunos años se habla de alimentos que no estaban dentro de nuestros menús habituales. Bayas de Goji, alga nori, chía, maca, akai, espirulina, son solo algunos ejemplos que forman parte de una selecta y larga lista que al agregarle el prefijo “súper” se pretende convertir en milagrosos.

Prometen reducir el riego de enfermedades cardiovasculares, regular la presión sanguínea, mejorar la depresión, la digestión, la sinapsis de las neuronas, y mantener altas las defensas del organismo. Y todo esto en tan solo ¡15 días! Nadie en su sano juicio puede creer que esto es real.

Lo cierto es que esta variada lista está compuesta por frutas, verduras, semillas, raíces, hierbas, especies, setas y algas, que poseen alto contenido de nutrientes, antioxidantes y vitaminas, que son utilizados desde hace años por pueblos indígenas y han formado parte de la cultura alimentaria de distintas regiones del mundo.

El amaranto y la chía se remontan a épocas precolombinas y son oriundos de América Central y Sur. Las semillas de sésamo son de Oriente Medio y la India; las bayas de Goji de China y del Himalaya y el camu-camu de Perú. La quinoa, denominada la semilla sagrada en el altiplano andino, proviene del norte de Argentina.

Hoy con la constante publicidad de actores y actrices de moda recomendando sus beneficios (sin evidencia científica comprobada) y con un buen marketing de la industria que les ha colocado la capa de superhéroes, impactan no solo en un aumento de su consumo sino también en el pensamiento mágico de la población. Esperamos que nos ayuden a adelgazar, a sentirnos más activos, a desintoxicarnos, y hasta que mejoren nuestra vida íntima.

Para Silvina Tasat, licenciada en nutrición y miembro de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) hay alimentos que se ponen de moda de la mano de los chefs que exaltan demasiado una virtud sin reparar que otros alimentos conocidos y no tan de moda también las tienen. “Son los nuevos gurúes de la alimentación pero no saben nada de nutrición, es charlatanería nutricional”, dice.

La expresión se emplea solo para introducir los productos en nuevos mercados, pero no está pensado para que permita a la población la adopción de actitudes y prácticas alimentarias adecuadas y saludables. La Unión Europea prohibió el uso del término “superalimento” en las etiquetas y en el empaquetado, a menos que vaya acompañado de una notificación de salud autorizada que explique a los consumidores porqué es bueno para la salud.

La Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) aconseja que una alimentación saludable debe ser completa, suficiente, variada, placentera, sostenible en el tiempo, debe respetar las tradiciones y las costumbres de las personas para que esta pueda ser compartida.

“La alimentación es una combinación de alimentos, no de uno solo, y lo mejor es consumirlos según las leyes de la alimentación: cantidad, calidad, armonía y adecuación”, recomienda Silvina Tasat.

Expertos como Tapia Guerrero sugieren el término alimentos saludables, más que superalimentos, para referirse a productos con un importante potencial nutricional y beneficioso para la salud. Algunos alimentos no tan lejanos pero sí más accesibles y próximos -y similares en cuanto a perfil nutricional- son los frutos rojos, los frutos secos, el brócoli, el aceite de oliva virgen extra, las verduras, las legumbres o el pescado azul. Y es que consumir bayas de Goji cada día no sirve de nada si se lleva una alimentación descuidada, se abusa de platos procesados, de la bollería industrial y se consume muy poca fruta y verdura.

 

Foto: Semillas de quinoa, considerada un superalimento.

Crédito: Niedereschbach CC BY-SA 3.0

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