Se judicializa el cambio climático

agosto 3, 2017

Era cuestión de tiempo para que alguien lo hiciera: si el cambio climático tiene que ver –entre otras cosas- con la inacción o el dolo de los gobiernos, los perjudicados por sus consecuencias podrían reclamar en tribunales. Y sucedió.

La historia, su versión reducida, es así: después de ver la película que hizo famoso a quien debió ser el presidente de los Estados Unidos Al Gore -Una verdad incómoda- y de ser madre, una abogada ambientalista llamada Julia Olson decidió formar una ONG para defender a los adolescentes ante el cambio climático. La bautizó Our Children´s Trust (La confianza de nuestros hijos) y así inició una serie de demandas localizadas en representación de adolescentes (en sentido amplio) de entre 9 a 21 años. La primera, en fecha tan temprana como 2011, fue rápidamente desestimada, pero sí tuvo eco en algunos otros reclamos en estrados de diferentes zonas norteamericanas.

Y toda la acción toma otro cariz luego de la asunción de Donald Trump en la Casa Blanca y la salida del Acuerdo de París, que aumenta aún más la acción anticlimática. El argumento de la demanda, o la serie de demandas, es que actos y sus ausencias de parte del gobierno dañaron los hogares y el planeta así como sus derechos constitucionales fundamentales a la vida y la libertad. Sobre todo, se hace hincapié en los subsidios a los combustibles fósiles y al conocimiento del costo de quemarlos que se tiene desde hace décadas; el mismo período de tiempo que se sabe de la relación entre el dióxido de carbono y los daños atmosféricos.

Una de las demandantes es Jayden Foytlin, una chica de 14 años del estado de Luisiana, que sufrió en carne propia los daños del cambio climático: en agosto de 2016 quedó en su casa atrapada durante una tormenta y posterior inundación, que se repitió el pasado mayo. Como dato curioso al margen, el padre de Jayden trabajó en su momento en una compañía petrolera de la zona, según informó el sitio InsideClimate News (insideclimatenews.org).

El foco no es solo la cuestión judicial en sí, sino la posibilidad de multiplicar la visibilidad de pequeñas tragedias climáticas como la de Jayden, a la manera de lo que sucedió en su momento contra las tabacaleras.

Estados Unidos no es el único país donde se dan este tipo de demandas legales. También en los tribunales de Holanda, Nueva Zelanda, Pakistán, Sudáfrica y las Filipinas se registran procesos similares y con cierto grado de coordinación en términos argumentales. De algún modo, se parece al curso que tomó en la Argentina la causa del Riachuelo, tras la resolución que tomó la Corte Suprema en julio de 2008 (aunque el éxito de esto último también está por verse).

firma_Martín

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