Ni caballos esclavos ni humanos excluidos

marzo 30, 2016

A distintas horas y en diferentes rutas provinciales, nacionales y hasta en la Autopista Panamericana se pueden ver carros que transportan residuos y chatarra tirados por caballos en malas condiciones.

La Tracción a Sangre (TaS) que por ley de tránsito (13.927) sólo se puede realizar en forma excepcional y con autorización municipal o policial, implica trabajo infantil, vulnerabilidad sanitaria y económica, riesgo en la seguridad vial y un gran sufrimiento a miles de caballos que tiran carretones sobrecargados y no reciben ni atención veterinaria ni alimentos adecuados.

“Con la ley no alcanza porque el carro puede cumplir con las normas de circulación pero si el que conduce no come o simplemente es un ´nadie´ entre la sociedad, el problema de tránsito es irrelevante”, comenta Leandro Fruitos, coordinador argentino de la Red internacional animalista AcerTaS.

La organización “Basta de Tas” estima que hay más de 70.000 animales involucrados en esta forma de transporte y junto a la Red AcerTaS, presente en Latinoamérica y en más de 10 provincias argentinas,  trabajan en estrategias integrales de reemplazo por carro motos, donde se identifican las necesidades de los trabajadores informales y los animales son protegidos de cualquier práctica de explotación.

“La prohibición lisa y llana acentúa la exclusión social” reflexiona el estudiante de Lic. Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Nacional de Cuyo, “ejemplo de ello fue en los ’90 cuando en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se prohibió la TaS sin ningún tipo de contemplación social, y el resultado fue de más de 3000 familias en situación de calle sin sustento económico como así también más de 3000 animales que fueron al matadero”.

La problemática de la Tracción a Sangre en la Provincia de Buenos Aires no tiene cifras oficiales y eso es una gran dificultad para poder diseñar políticas públicas responsables.

Uno de los casos más exitosos en Argentina es el que se realizó en la ciudad de Paraná, Entre Ríos, que con el programa “Recuperadores de Derechos” logró más de sesenta sustituciones tecnológicas y que los animales descansen en el Santuario Equino Equidad.

“Me motivó trabajar en el tema Juan, un carrero, que todos los días realiza su tarea de recupero informal de residuos en el barrio donde resido”, cuenta Leandro, “es un ciudadano como cualquiera de nosotros, que tiene sus derechos totalmente vulnerados y que la falta de acompañamiento social lo somete a una situación de exclusión totalmente repudiable”.

Por eso nuestro lema es “Ni caballos esclavos. Ni humanos excluidos“, concluye Fruitos.

firma_Gabriela

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