Mitos urbanos pseudocientíficos

septiembre 1, 2015

De acuerdo: los mitos algunas funciones tienen. Por ejemplo, sirven para constituir e instituir las sociedades. Pero llega un momento en que resultan nocivos y su falsedad hasta deja de ser útil, pero igual siguen su curso.

La ciencia –cuando no es ella misma mitológica- funciona como escenario para malas interpretaciones, falsos conceptos e inexactitudes varias. Aquí, tres (o cuatro) de un conjunto mucho pero mucho más grande:

 

1. “Nunca llegamos a la Luna”: FALSO. Hay abundantísimas pruebas de que sí, solo hace falta buscarlas y un mínimo sentido crítico. Desde pruebas materiales (lo que se trajo de allí), material fílmico (disponibles en YouTube), experiencias de los astronautas que fueron seis veces (entre 1969 y 1972) tanto como de los cientos (si no miles) de empleados de la NASA y del gobierno de Estados Unidos… Ah, y la banderita parece flamear pero no flamea: tenía un armazón hecho con ondas.

 

2. “Usamos el 10% del cerebro”: FALSO. Como explica el neurocientífico e investigador del CONICET, Pedro Bekinschtein, “diferentes partes del cerebro están especializadas para distintas funciones. En actividades más complejas se reclutan más redes cerebrales, porque usamos varias funciones al mismo tiempo. Pero esas redes siempre están funcionando al 100%, sin importar si estamos papando moscas o resolviendo ecuaciones diferenciales”. Creer lo contrario, “implicaría pensar que el cerebro es uniforme y que nuestra capacidad depende simplemente de saber cuánto de esa bola homogénea se activó”, dice el autor del libro justamente titulado 100% cerebro.

 

3. “Descendemos del mono”: FALSO. La diferencia parece sutil, pero es tan grande como el Sistema Solar: con los simios se comparte un ancestro en común; la rama evolutiva se dividió hace aproximadamente unos cinco millones de años y desde entonces las especies Homo y Pan (la de los chimpancés) anduvieron relativamente separadas (aunque comparten más del 96% de genes). Tampoco hay un “eslabón perdido” que falte para completar la teoría de Darwin (por lo menos para muchos científicos, como Stephen Jay Gould).

 

Desde luego, hay mitos por todos lados en las sociedades humanas.

Por poner un último ejemplo: se hablaba de un “Club de los 27” en referencia a los rockeros que murieron a esa temprana edad (Morrison, Winehouse, Cobain, Joplin, Hendrix…) como si fuera algo más que una casualidad. Como lo es este otro conjunto: Rafael, Caravaggio, Watteau, Van Gogh, Toulouse-Lautrec. Todos murieron a los 37 años. Es cuestión de buscar, pero es casi seguro que debe haber de estos clubes casi para cada edad y profesión.

firma_Martín

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