La capa de ozono y su agujero espasmódico

septiembre 16, 2015

La capa de ozono y su agujero, ¿problema totalmente solucionado o espada que puede caer sobre toda vida en el planeta en cualquier momento? Como sabían los griegos, de Aristóteles para acá, la respuesta pasa por el justo medio: el agujero de la capa de O3 sobre la Antártida -de entre 21 y 25 millones de kilómetros cuadrados- permanece con su variabilidad natural y no cumple con la función de detener los rayos solares ultravioletas que dañan la estructura de los genes, entre otros problemas.

 

Desde la aprobación por parte de los países que forman parte de la ONU del protocolo de Montreal (del que hoy, 16 de septiembre se cumplen 28 años) se reemplazaron progresivamente y con éxito los gases industriales clorofluorcarbonados (CFC) que comían el ozono como pacmans con las pastillitas. Pero ese éxito de coordinación internacional no significa necesariamente el fin del camino, por eso se instituyó el día internacional para preservarla y que los científicos no dejen de mirarla, estudiarla y tratar de comprender cómo funciona. Hay una buena razón: con los rayos UV cayendo con libertad la vida sería muy difícil de imaginar en la Tierra.

 

Argentina es uno de los países que estudia su devenir, con el doctor en física Eduardo Quel a la cabeza de un equipo de investigadores en el que la estrella no es humana, sino un sistema láser fabricado en el país que desde Río Gallegos observa qué pasa en la estratosfera (a entre 20 y 50 kilómetros). “Desde agosto hasta octubre y noviembre se agranda el agujero y puede llegar a tocar en su cola a varias ciudades de la Patagonia argentina y la isla de Tierra del Fuego”, dice Quel, director del Centro de Investigaciones en Láseres y Aplicaciones (Ceilap), que pertenece al Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (“conservar el ambiente es parte de la Defensa”, dice) y del CONICET. En esos momentos, los habitantes, la flora y fauna del lugar sufren la acción del rayo UV, “como Mar del Plata en enero, sin agujero”, agrega. Lo que lleva a enfermedades de la piel (cáncer), así como –según algunos estudios- cambios climáticos derivados de la modificación de los vientos del hemisferio sur.

 

Para Quel, Montreal marcó un hito a partir del cual al menos la situación no empeoró, pero es imprescindible continuar de cerca su movimiento espasmódico. Y como el agujero está sobre el continente blanco las bases científicas francesas y americanas, con Nueva Zelanda y Santa Cruz conforman una especie de cuadrilátero observacional, con distintos instrumentos láseres y satelitales.

firma_Martín

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