La Amazonia colombiana, sujeto de derecho

abril 20, 2018

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Un fallo de la Corte le da derechos al ambiente como si fuera una persona; el avance de la jurisprudencia ambiental.

La protección del ambiente y el cambio climático no dejan de sentar jurisprudencia. A los juicios a grandes petroleras iniciados por estados, como Nueva York, se suma ahora una sentencia inédita en América latina: la justicia colombiana consideró a la Amazonia en su territorio como sujeto de derecho y ordenó a los gobiernos no sólo su protección sino que dio un plazo de cuatro meses para que se presente un plan de corto, mediano y largo plazo que la proteja de la deforestación.

La causa la inició un grupo de jóvenes de entre 7 y 25 años y, luego de llegar a la Corte, el máximo tribunal colombiano, sentenció que esa región tiene ahora los mismos derechos de un ciudadano y que las autoridades estén obligadas a hacer todo lo posible para frenar la deforestación en la selva y frenar los efectos del cambio climático.

¿Puede pasar en la Argentina algo similar? Sí, puede suceder. Aunque por el momento no hay un fallo que pueda asimilarse, el constitucionalista Andrés Gil Domínguez explicó: “Es una sentencia muy importante que da lugar a la creación de teorías normativas sobre la tutela del ambiente y que refuerza con mucha intensidad la idea de que las personas no humanas son sujeto de derecho. Es muy importante porque es una de las primeras que adopta un punto de partida biocentrista para proteger al ambiente. Esto significa que la tutela del ambiente no lo es al desarrollo de la persona sino que el ambiente en sí mismo tiene personalidad, es un sujeto de derecho, aún o en igualdad de condiciones con las personas humanas y en igualdad de condiciones con las personas no humanas.”

Gil Domínguez lideró en el país el litigio por la protección de los derechos de la orangutana Sandra, cautiva en el Zoo de Buenos Aires. Un fallo de la justicia porteña determinó que el mamífero es sujeto de derechos.

En Colombia, es la naturaleza la que es sujeto de derechos: “Surge la idea del biocentrismo, como algo superador del antropocentrismo y del ecocentrismo. Es considerar que el ambiente, que las personas no humanas tienen la misma condición jurídica y los mismos derechos que tienen las personas humanas”, agrega el jurista.

Las cifras que presentaron los jóvenes, patrocinados por la ONG DeJusticia, fueron lo suficientemente alarmantes como para que la Corte Suprema se pronunciara y le ordenara al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y a otras entidades oficiales a que cumplan con una serie de órdenes urgentes para salvaguardar la selva y los derechos de los jóvenes que presentaron el recurso judicial. “Por mencionar una, y que anotó el alto tribunal en su fallo, es la que muestra que en solo 2016, Colombia perdió 178.597 hectáreas de selva, de las cuales 70.074 se encontraban en el Amazonas”, detalla el diario El Espectador.

La humanidad, para la Corte colombiana, es la principal responsable de la situación actual, pero con el fallo exhibe la urgencia para resolver el tema. “Estamos obligados a considerar cómo nuestras obras y conducta diaria incide también en la sociedad y en la naturaleza”, explicó el alto tribunal, haciendo especial énfasis en el hecho de que es ese comportamiento es el que puede salvaguardar los derechos ambientales de las futuras generaciones.

Para Gil Domínguez, es “una sentencia de ruptura” al considerar a la naturaleza sujeto de derecho. “No tenemos acá un ejemplo asimilable en términos del ambiente global. La tutela del Riachuelo o la discusión que se dio sobre el río Atuel, entre La Pampa y Mendoza, tuvo una posición más ecocentrista: protege al ambiente en términos del desarrollo de la persona o en forma conjunta con la persona, pero no otorgándole derechos al Riachuelo o al río”, explicó.

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