Innovar para aprender

septiembre 28, 2017

La educación es un derecho humano que transforma vidas, ayuda a erradicar la pobreza y a impulsar el desarrollo sostenible.

Eevamaija Vuollo, Magister en Educación Intercultural de la Universidad de Oulu,

disertó en el Sustainable Brands que se desarrolló en Buenos Aires. Propuso repensar qué tipo de ciudadanía queremos para los niños y jóvenes del siglo XXI.

El mundo ha cambiado durante los últimos tiempos, pero el aula no ha cambiado desde el siglo XIX, sentenció la joven finesa. Comparó el cambio en la educación que llevó adelante Finlandia desde los años 70, con el foco puesto en la equidad, en una escuela común y pública para todas y todos a diferencia de lo que el movimiento global educativo utilizó durante las últimas décadas, más competencia y rendición de cuentas por medio de pruebas.

Por esta razón en el país nórdico no se utilizan pruebas estandarizadas -que se centran en los resultados y no en los procesos de aprendizaje-. Son los profesores los responsables de la evaluación de sus alumnos.

“La educación se basa en la colaboración entre los alumnos y profesores y en la personalización del aprendizaje de cada niño, porque cada uno aprende de manera distinta”, dijo la ganadora del premio a la mejor tesis sobre educación en Finlandia.

Para contribuir al desarrollo de las habilidades centrales que necesitan los alumnos: pensamiento crítico, resolución de problemas, comunicación, colaboración, labilidad y creatividad, hay que transformar los espacios de aprendizaje, que sean abiertos y comunes donde puedan intercambiar la información.

“Según las investigaciones en educación, si los alumnos solamente escuchan, ven o leen pueden recordar entre el 5 y el 20% del contenido; si además se discute será del 50%, pero la diferencia está en hacer simultáneamente y así se recuerda casi todo, hasta el 90%”, explica Vuollo, “hay que cambiar el paradigma del aprendizaje porque aún los alumnos en casi todo el mundo están sentados, callados, solos, escuchando, escribiendo, y muy pocas veces haciendo o creando algo nuevo”.

Innovar para aprender no significa dejar los marcos normativos, sino ampliar a un conocimiento más democrático, donde el protagonismo no es solo del docente. Busca la participación activa de los alumnos con un modelo educativo basado en proyectos, donde los estudiantes investigan un problema del mundo real creando respuestas que surgen desde las diferentes asignaturas.

Eevamaija está trabajando en una prueba piloto en una escuela en Santiago de Chile, con tres proyectos de temáticas ambientales, desde el jardín de infantes hasta el octavo año. Para los grados superiores la pregunta de si es posible vivir sin agua, en el contexto global, local y en la escuela, se analiza desde las diferentes materias. Una vez obtenidas las respuestas, se diseñará una campaña de sensibilización del cuidado del recurso y de cuál es el rol como ciudadanos, para toda la comunidad local.

El objetivo con este tipo de innovaciones pedagógicas que surgen de las bases es mejorar la equidad y la calidad en la educación, redefinir las relaciones humanas dentro y fuera del aula para construir un futuro distinto para los niños y jóvenes del siglo XXI.

“La idea es llevar la experiencia al congreso de la Nación para contribuir a la creación de políticas educativas”, concluye Vuollo.

firma_Gabriela

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