Historia de un derrame

marzo 15, 2016

La noche del 13 de septiembre de 2015 un obrero de la mina de oro a cielo abierto Veladero, ubicada en el departamento de Iglesia a 170 kilómetros de la capital de San Juan, envió un mensaje de Whatsapp alertando a los vecinos de la localidad cercana de Jáchal, sobre la rotura de un caño y la fuga de cianuro a los ríos de la zona.

En un principio se habló de 15.000 litros de cianuro, luego de 224 mil y, por último, diez días después, la empresa canadiense Barrick Gold que opera la mina ubicada a 4.500 metros de altura sobre el nivel del mar, confirmó que la cantidad de solución cianurada derramada en casi dos horas fue de 1.072.222  mil litros.

El derrame, según el comunicado de prensa de la empresa fue “producto de la rotura de una cañería que conduce esa solución desde la planta de procesos hacia el valle de lixiviación”, pero rechazó que el vertido pudiera afectar a la población.

El valle de lixiviación es el lugar donde se depositan los desechos derivados del proceso por el cual se separa el mineral de la roca con un reactivo de cianuro.

 

Las explicaciones oficiales

Esa misma noche, los vecinos preocupados por el rumor de contaminación se movilizaron hasta el municipio para pedir respuestas al intendente.

El Secretario de Gestión Ambiental y Control Minero de la provincia de San Juan, el ingeniero Marcelo Ghiglione minimizó la situación de contaminación en el río y aseguró que el problema había sido solucionado ya que “el material que salió del valle de lixiviación rápidamente se diluyó”.

El gobernador de San Juan, José Luis Gioja, publicó en su cuenta de Twitter: “¡San Juan y su gente estarán siempre primero!”, y mediante un comunicado oficial informó la decisión gubernamental de investigar y denunciar a la empresa Barrick Gold.

La empresa no comunicaba.

 

La Justicia

Tras el derrame de cianuro, se abrieron dos investigaciones. Una a cargo del juez de la Segunda Circunscripción Judicial de Jáchal, Pablo Oritja, y la otra, del juez federal Sebastián Casanello, quien tiene a su cargo el expediente penal.

El juez provincial Oritja hizo lugar a un recurso de amparo ambiental presentado por los vecinos de Jáchal y decidió investigar a empleados de la empresa para determinar si hubo negligencia, sabotaje o autosabotaje, y suspendió la actividad de lixiviación de la mina Veladero, primero por cinco días y luego lo amplió a 30.

Además, solicitó un informe técnico a la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), que arrojó que el cianuro derramado no afectó la salud de los trabajadores y ni la de los pobladores, ya que al estar expuesta al ambiente la concentración de cianuro presente en la sustancia derramada se había degradado naturalmente.

Por su parte, Casanello encargó estudios al Instituto Nacional del Agua (INA) y a la Universidad de Cuyo para que se tomen muestras de aguas subterráneas de Iglesia y Jáchal, del suelo, de especies vegetales y animales para determinar presencia de cianuro y metales pesados. Además, dispuso que se estudie la salud de los vecinos de ambas localidades mediante análisis de orina y sangre, y que se realice un estudio epidemiológico. Y exhortó a las autoridades nacionales y provinciales a que provean de inmediato agua potable y alimentos no contaminados a los pobladores.

 

Investigación

Al menos seis informes técnicos fueron encargados por la justicia local y federal, a la fecha. De los cuales, sólo dos aseguran que los cauces fueron contaminados con cianuro.

Una semana después de conocerse el derrame, un grupo de expertos de Naciones Unidas comenzó un plan de monitoreo por 45 días del agua de los ríos Jáchal, Las Taguas y Blanco para precisar la existencia de sustancias contaminante. En el estudio se concluyó que no había contaminación con cianuro en dos cauces de agua analizados.

El Instituto de Medio Ambiente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Cuyo difundió un estudio, a pedido de la Municipalidad de Jáchal, acerca de muestras tomadas el 14 de septiembre de 2015 que reveló un alto nivel de bacterias coliformes que producen infecciones importantes. Además, se encontraron a 50 kilómetros de San José de Jáchal, metales como boro, cloruros, sulfatos y arsénico en proporciones elevadas que hacen que ese líquido ya no sea apto para el consumo de los habitantes del lugar.

En consonancia con este último, en 2016 se conocieron dos informes relevantes.

El primero, un peritaje de la División Operaciones del Departamento de Delitos Ambientales de la Policía Federal Argentina que fue realizado en San Juan que halló sustancias tóxicas en cinco ríos: Potrerillos, Jáchal, Blanco, Palca y Las Taguas. El agua se halla afectada por encontrarse “contaminantes por fuera del rango legislado, lo que constituye una seria amenaza a la diversidad biológica”, sostuvo el peritaje de la PFA. Esto es considerado “Evacuación contaminante”, siendo una clara infracción a la ley 24.501 de residuos peligrosos, concluye.

El segundo, un informe elaborado en octubre del 2015 por la Subsecretaría de Control y Fiscalización Ambiental de la ex Secretaría de Ambiente de la Nación, que detectó fallas en el sistema de gestión ambiental y de mantenimiento de la mina, precariedad de la estructura y el diseño del canal por donde pasan los líquidos cargados con contaminantes tras el proceso de lixiviación de la roca, y estimó que no se puede determinar la magnitud del impacto ambiental.

Luego de seis meses del enorme desastre causado por la empresa Barrick Gold, que afecta la vida de aproximadamente 30 mil habitantes, hay nueve ejecutivos de la minera procesados por orden del juez Oritja que, según éste, actuaron de forma negligente y trasgredieron el artículo 56 de la ley nacional de residuos peligrosos, y una multa aplicada por la provincia de San Juan a través del Ministerio de Minería, por unos $145 millones por haber violado el Código de Minería.

La empresa canadiense, en tanto, emitió un comunicado en el que “lamenta profundamente este incidente y espera desde este punto, reconstruir un camino de confianza con la comunidad, la provincia de San Juan y Argentina”.

 

FOTO: infobae.com

firma_Gabriela

 

 

 

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