“Guau, guauuu”: en busca de traducir los ladridos

enero 18, 2018

En general, la comunicación entre los perros y sus dueños es de aceptable a buena. Suelen saber cuándo unos y otros están tristes, cuando necesitan o quieren salir, o cuando pasan cosas extraordinarias. E incluso hay reportes consistentes sobre perros que rescatan a amos o que advierten si el avión que sobrevuela es amigo o enemigo, entre miles de ejemplos.

Sin embargo, como sucede entre humanos que hablan distintas lenguas o con los bebés a los que se debe interpretar (¿será la digestión, tiene sueño o está cortando los dientes?), la precisión es algo que aún se debe.

Quizá por eso, o por la necesidad de la tecnología de cubrir cada vez más espacios de la vida, una universidad de los Estados Unidos informó durante los primeros días de 2018 que tiene investigadores que están detrás de un dispositivo que podría funcionar como traductor de los perros. Quien está al frente del equipo de la Universidad del Norte de Arizona es el biólogo Constantine Slobodchikoff, fundador, hace ya una década, del Instituto del idioma animal con el fin de reunir trabajos sobre el tema. Slobodchikoff fundó también una compañía con la idea de transformar sonidos, gestos y expresiones de los rostros en oraciones como “quiero comer” “quiero salir” (en inglés en primera instancia). La palabra clave, y casi mágica en estos tiempos futuristas, es algoritmo: hay que dar con uno que pueda interpretar los sonidos animales. La primera tarea es reunir miles de videos para identificar patrones que se repitan. Como en otras ocasiones, al tratar de estandarizar respuestas es posible que se descubran particularidades de las razas, que los perros respondan distinto según la crianza que hubiera tenido y otras por ahora difícil de imaginar. Mientras tanto, los científicos se muestran entusiasmados.

Estos intentos de que un dispositivo tenga las bondades de las que gozaron naturalmente Tarzán o San Francisco de Asís, para no mencionar a Konrad Lorenz, no son los primeros que se hacen. Hace ya más de una década que inventores japoneses venden el BowLingual, un traductor de ladridos que se vende en jugueterías del país asiático (por unos cien dólares), así como en los Estados Unidos, donde fue elegido entre los mejores inventos de 2002, y recibió el premio IgNobel por “promover la paz y armonía entre las especies”. BowLingual, que tiene un símil para gatos (MeowLingual), elige entre seis tipos de respuestas emocionales estandarizadas.

firma_Martín

Compartir
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+

Comentarios

comentarios

Planeta Azul © 2018