Emisiones estables, pero más cambio climático

marzo 29, 2016

Dos años podrían marcar una tendencia. O no. Pero lo cierto es que, según anunció recientemente la Agencia Internacional de Energía (IEA), en los últimos dos años, 2014 y 2015, las emisiones de dióxido de carbono -el gas que es el principal responsable del cambio climático global- se mantuvieron estables. Es decir, no crecieron pese a que sí creció la economía planetaria (un 3%), que es lo que impulsó históricamente el uso de energía con combustibles fósiles. En jerga, eran dos variables que venían tan unidas como el comer lechón y el malestar estomacal. Pero ya no.

“Las emisiones totales de dióxido de carbono se estancaron en 32 mil millones de toneladas en 2015, lo que significa un crecimiento cero desde 2013”, dice el comunicado oficial de la IEA, cuyos datos preliminares hablan de que la electricidad generada por renovables creó el 90% de la generación extra, con preponderancia de la eólica. En ese sentido, también remarca los esfuerzos por la generación limpia de Estados Unidos y China, los principales contaminantes de la actualidad.

Las otras veces en que no crecieron las emisiones fueron en contextos de recesión económica. El director de la IEA, Fatih Birol, de origen turco declaró con orgullo que “tras el hito que supone el Acuerdo de París esta es una nueva y renovada forma de mejorar el ataque al cambio climático”.

Ahora bien, ¿por qué igual sigue aumentando la temperatura? Cada año y cada mes se bate un nuevo récord en temperatura. Febrero de 2016, sin ir más lejos: informes de la NASA marcan que la temperatura promedio de la superficie fue 1,35°C más caliente para cualquier mes; y el récord anterior había sido en enero de 2015. Ya 2014 había sido el año más caliente desde que existen las mediciones (mediados del siglo XIX) hasta que llegó el 2015; y todo supone que quedarán opacados por este 2016.

La respuesta tiene léxico físico, pero se puede entender sin ecuaciones.

Y es porque el clima tiene un efecto inercial y no responde de manera directa a las emisiones de cada año sino al acumulado en los más de doscientos años de industrialización y, por ende, de quema alocada de carbón. “Incluso si las emisiones bajaran (que no es el caso) o incluso si fueran de inmediato reducidas a cero, la temperatura aún así aumentaría durante un cierto período de tiempo”, dice a Planeta Azul Emily Rochon, estratega de energía global de Greenpeace Internacional. Es lo que se llama inercia climática, “es como un gran barco al que se le apagaran de repente los motores: se seguirá moviendo un rato largo”, ejemplifica. Por eso es tan importante detener o reducir al máximo posible las emisiones, recalcan tanto ambientalistas como científicos.

La lucha continúa.

firma_Martín

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