El final de Cassini, la sonda que descubrió mundos

septiembre 22, 2017

Se escribió muchísimo sobre el final de la sonda Cassini, la semana pasada. Razones no faltaban: funcionó durante casi veinte años, dio información sobre las numerosas lunas de uno de los gigantes gaseosos del sistema solar (Saturno; los otros son Júpiter, Urano y Neptuno), a quien orbitó desde 2004 sin que se le cayeran los anillos.

La diferencia, esos siete años, es el tiempo que le demandó hacer 1.500 millones de kilómetros (nadie dijo que fuera cerca). Otros números: Cassini orbitó 300 veces al sexto planeta a partir del Sol, generó 635 gigabytes de información y ya se escribieron alrededor de 4.000 trabajos científicos con esos datos.

Por poner solo un ejemplo de la misión: por la información que generó sobre Enceladus, una de esas lunas, y no una de las particularmente grandes o prometedoras, tras sobrevolarla 22 veces sería raro que allí –en sus océanos- no hubiera vida, aunque fuera en versión microbiana, tal como señaló reflejando un consenso general el científico Hunter Waite, también parte de la misión. Lo cual podría asombrar para quienes piensan que la vida solo puede estar en los planetas y no en sus satélites; pero en realidad es una hipótesis que los científicos manejan también para Europa, luna que orbita a Júpiter. También sobre Titán, otro satélite saturnal (no nombraremos a los otros sesenta), candidata a tener alguna molécula viviente.

Por si fuera poco, Cassini cumplió con un final programado y a toda orquesta, como las grandes series que luego de varios años exitosos se quedan sin ideas para extender el guion. En este momento, más de una semana después, sus átomos ya no conforman una estructura coherente sino que se desperdigaron con otros gases de la particular atmósfera de Saturno (como una dulce revancha por haber descubierto alguno de sus secretos); ya no queda nada sino su recuerdo y los datos que recopiló.

“Fueron tres décadas (incluyendo etapas previas al lanzamiento) con un nivel de dedicación que no hubiera previsto al comienzo, con momentos en los que nos quedamos sin respiración por el esfuerzo de correr cien metros a todo ritmo pero en el tiempo que dura una maratón. A cambio, fuimos bendecidos por pasar nuestras vidas trabajando y jugando en una tierra prometida”, escribió Carolyn Porco, líder del equipo de imágenes de la sonda, en una carta abierta a modo de despedida.

Muchas cosas se dijeron sobre la Cassini por estos días y tal vez muchas más se podrían decir; lo que, además, deja como corolario o enseñanza que la investigación espacial todavía puede despertar sueños e ilusiones, más allá de que se trate de misiones tripuladas por humanos o no.

firma_Gabriela

Compartir
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+

Comentarios

comentarios

Planeta Azul © 2017