El costo del cambio climático en 2018

diciembre 27, 2018

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Muchos son los balances que pueden realizarse al concluir un año. Los positivos, los negativos, los neutrales. Pero, si hablamos del clima y de su evolución, este no solo se ubica entre los “debe” de 2018 (y tanto antes en la historia), sino que se contabiliza en miles de millones de dólares. Este es el costo que ha significado el cambio climático a lo largo de este año, según “Counting the Cost: a year of climate breakdown” de la organización británica Christian Aid.

En este reporte se identifican los 10 eventos climáticos extremos (sequías, inundaciones, incendios, olas de calor, tifones, huracanes) más destructivos de este año que termina, cada uno de los cuales provocó daños por más de US$ 1000 millones. Lo que es más: cuatro de ellos superaron, respectivamente, los US$ 7000 millones.

La Argentina está incluida en el listado, con la sequía que experimentó durante este año, la cual impactó con fuerza en los cultivos de soja y maíz, y costó US$ 6000 millones.

“Desde fines de 2017 hasta abril de 2018, las precipitaciones inferiores a la media sumieron a la Argentina en una grave sequía. Las precipitaciones en algunas partes del país fueron menores al 50% de lo normal entre diciembre y febrero, y bajaron al 25% de los niveles normales en marzo. Se dice que fue la peor sequía del país en 50 años”, se detalla en el documento. “Sus efectos en la agricultura causaron importantes problemas económicos en la Argentina. La cosecha de soja fue un 31% inferior a la del año anterior y la producción de maíz, un 20% inferior. Los dos cultivos juntos representan el 37% de las exportaciones argentinas. La producción perdida le costó al país US$ 6000 millones, y la economía se contrajo un 2,7% de marzo a abril, ayudando a empujar al país hacia la recesión.”

Ahora bien, más allá del caso local, los huracanes Florence (costo calculado de US$ 17.000) y Michael (US$ 15.000 millones) son los eventos que encabezan el listado de Christian Aid. Y allí también se incluyen: las inundaciones en Kerala, que fue la peor en más de 80 años de la India, matando a cerca de 500 personas y forzando a más de medio millón a abandonar sus hogares; el verano extremo en Japón, con inundaciones que costaron al menos 230 vidas y US$ 7000 millones en daños, a las que siguieron olas de calor récord y, luego, el tifón Jebi, la tormenta más poderosa en golpear al país en 25 años; el tifón Mangkhut en Filipinas y China, que produjo 133 muertes y destrozó 10.000 hogares; la sequía en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, que llevó a la ciudad a las primeras semanas del “Día Cero”, la fecha para la cual sus autoridades planearon cortar el suministro de agua al 75%, dejando a los residentes con capacidad de obtener solo 25 litros al día de puntos protegidos por soldados armados; y los incendios forestales en California, Estados Unidos, incluyendo el Camp Fire, en noviembre, que fue el más mortífero y destructivo de la historia del estado, matando a, al menos, 85 personas.

¿Cuál es el denominador común de todos estos desastres? Que están relacionados con el cambio climático causado por el hombre. En algunos casos −como el huracán Florence y las olas de calor en Japón−, este hizo que el evento particular fuera más probable o más fuerte. En otros −como el aumento de las temperaturas y la reducción de las precipitaciones, que hicieron más probable que se produjeran incendios, o el aumento de la temperatura del agua, que provocó tormentas tropicales sobrecargadas−, el evento fue resultado de cambios en los patrones climáticos, que son, a su vez, consecuencia del cambio climático.

“Los impactos del cambio climático ya no son sutiles. Los estamos viendo ahora en nuestras pantallas de televisión, en los titulares de los periódicos y en las redes sociales. Las inundaciones, sequías, olas de calor, incendios forestales y súper tormentas sin precedentes que hemos visto en los últimos años son la cara del cambio climático”, reflexiona, respecto de estos datos, Michael Mann, profesor de Ciencia Atmosférica de la Universidad Estatal de Pensilvania (Estados Unidos). “El clima del mundo se está volviendo más extremo ante nuestros ojos: lo único que puede detener esta tendencia destructiva es una rápida caída de las emisiones de carbono”, concluye.

 

Foto: Infobae

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