El consumo de carne amenaza compromisos climáticos

diciembre 13, 2018

firma-Fermín-Koop

Reducir el consumo de carne es una de las campañas que más se ha mantenido a lo largo de las conferencias de cambio climático de las Naciones Unidas (COP), siendo la ganadería responsable por el 14.5% de las emisiones a nivel global.

Sin embargo, la falta de progreso y la todavía importante presencia de la carne en las dietas a nivel global quedaron en evidencia en la COP24 en Katowice, Polonia, con hamburguesas, ñoquis con jamón y carne con panceta entre las posibilidades de catering.

Si durante las dos semanas de la conferencia los 22.000 asistentes hubieran elegido comida en base a carne, la cantidad de emisiones generadas serían el equivalente a quemar más de dos millones de litros de combustible, de acuerdo a un análisis presentado en la cumbre.

La producción de alimentos genera un gran impacto en el ambiente debido a las emisiones de gases de efecto inveradero, deforestación y consumo de agua. América Latina tiene una gran responsabilidad en ese sentido, al ser una región con miles de hectáreas dedicadas a la agricultura y la ganadería.

El problema es que de no tomar acción el impacto será cada vez peor, ya que se espera que la población se incremente en 2.3 mil millones para 2050 y los salarios globales se tripliquen, lo que permitirá a mayores personas en diversos países como China a empezar a elegir dietas basadas en carne.

“Si seguimos produciendo alimentos de la manera en la que lo hacemos y la demanda continúa creciendo vamos a necesitar cortar todos los bosques del mundo para satisfacer la demanda que va a haber en 2050. Pero hay un gran potencial de mejora con mayor eficiencia”, sostuvo Tobias Baedeker, economista especializado en agricultura del Banco Mundial.

 

Cambios en las dietas

Dos mil millones de personas en países con un alto consumo de carne como Estados Unidos, Brasil y Rusia deberian reducir su consumo un 40%, limitando su ingesta a 1.5 porciones por semana, de acuerdo a un análisis del World Resource Institute (WRI) presentado en la COP.

La producción de carne y lácteos a nivel global utiliza actualmente 83% de las tierras dedicadas a la agricultura y genera el 60% de las emisiones de la agricultura, por lo que aumentar la cantidad de alimentos producidos por hectárea es el gran desafío junto a reducir el consumo de carne.

“América Latina tiene un rol central, con muchas hectáreas de pastoreo mal manejadas que podrían ser más eficientes. El problema es que resulta más barato deforestar bosques que mejorar la productividad”, afirmó Timothy Searchinger, autor del informe de WRI.

Cada tres minutos, una vaca hace un resoplido por la nariz, que no es un suspiro sino un eructo. En el interior de su estómago, el rumen, hay bacterias que descomponen todo lo que comen, y en ese proceso emiten metano, un gas que contribuye con el calentamiento global 25 veces más que el dióxido de carbono, generado por el transporte y las industrias.

Comparado con cerdos o pollos, las vacas necesitan 28 veces más tierra, 11 veces más agua y alimento y generan cinco veces más emisiones, de acuerdo al investigador norteamericano Gidon Eshel. La brecha es todavía mayor al comparar con cultivos como papa y arroz, que necesitan 160 veces menos recursos.

Sin embargo, cambiar a una dieta vegetariana o vegana no es realista, de acuerdo al informe de WRI, que en vez de eso pide reducir el consumo de carne. Ese mismo mensaje han transmitido otros recientes informes científicos, considerando a las reducciones en el consumo de carne como esenciales.

Para evitar un calentamiento de más de 2ºC, el objetivo del Acuerdo de París, el mundo debe comer 75% menos de carne de vaca, 90% carne de cerdo y reducir a la mitad la cantidad de huevos, de acuerdo a una investigación de la Universidad de Oxford.

“El mundo necesita ir hacia niveles de consumo de carne y lácteos que permitan un planeta seguro. Sin embargo, se tienen que tener en cuenta consideraciones de equidad. Sociedades privilegiadas, en países desarrollados y en vías de desarrollo, tienen que liderar el cambio”, afirmó Reyes Tirado, investigadora en Greenpeace.

 

Foto: Vacas aliméntadose y descansando en campo abierto.

Crédito: Gonzalo De La Rosa – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0

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