Ecocomunas: un modelo de sustentabilidad

marzo 30, 2017

El concepto de eco municipalidad fue introducido en Suecia en 1983 cuando el consejo de la ciudad de Övertorneå decidió desarrollar un área con valores ecológicos para un desarrollo sostenible económico y social.

A partir de ese momento el modelo se extendió a varias ciudades y en 1995 se creó la «Sveriges Ekokommuner» (Sekom). Una red cuyo objetivo fue proporcionar apoyo y asistencia a las comunas para que adopten una planificación ecológica y desarrollen una sociedad sustentable en un ambiente sano.

En la actualidad la red de eco comunas suecas cuenta con 101 miembros, un tercio de los municipios de Suecia, incluyendo a Estocolmo, el de mayor población.

“Ser una eco municipalidad significa encontrar un equilibrio entre el ser humano, la sociedad  y la naturaleza”, explica Tommy Lindström representante de SEKOM en la región de Kalmar.

Anualmente cada eco comuna presenta un reporte de los indicadores verdes. Estos están relacionados con la cantidad de dióxido de carbono (CO2) que se emite en el municipio, con el número de viajes en transporte público por habitante y con el porcentaje de combustible renovable que utiliza el transporte, y con la cantidad de energía renovable que utilizan en los edificios municipales.

También reportan el porcentaje de tierra cultivada con agricultura ecológica y con silvicultura con certificación medioambiental, la compra de alimentos orgánicos, las zonas terrestres y acuáticas protegidas y la cantidad de kilos de residuos recolectados por habitante, incluido el reciclado.

La recolección diferenciada de residuos es quizás uno de los manejos mejor logrados en todas las comunas de Suecia.

“Los ciudadanos ya tienen incorporado el habito de separar sus residuos domiciliarios, lo que posibilita que solo el 2% vaya a disposición final”, cuenta Christer Jernberg jefe de residuos domiciliarios de la empresa SRV, ubicada en el municipio de Huddinge.

Se facilita la separación con tachos compartimentados incorporados en las viviendas para que luego sea más sencilla la recolección de materiales para el reciclado y de la materia orgánica para la fabricación de biogás.

“Con los materiales que reciclamos podríamos construir 350.000 triciclos”, apunta Jernberg, “necesitamos que los ciudadanos comprendan que la basura es un recurso”.

firma_Gabriela

 

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