Días de la Tierra y la Responsabilidad Social: la respuesta es el agua

abril 25, 2018

firma_pablo_helman2

El fin de abril es el de dos momentos clave del calendario de la sustentabilidad. Ambas, nos hacen reflexionar sobre el rol del agua, tanto en lo ecológico como en el desarrollo humano.

Uno de los poemas fundamentales del siglo XX se llama, ni más ni menos, La tierra baldía (The Waste Land). Lo escribió un poeta estadounidense, T. S. Eliot en 1922 y es una reflexión sensible -tal es el sentido de la mejor poesía contemporánea- sobre el tiempo: el peso de un pasado sobre un presente que, al poeta, a nosotros, le resulta irreal. Lo antiguo, lo clásico, que mira a lo nuevo con el vértigo de lo que se escapa.

El poema, escrito en el hemisferio norte, comienza diciendo “Abril es el mes más cruel”. La primavera que se le aparece al poeta, allá por 1922, era la de un territorio estéril, marchito.

Aquí, en el sur, casi 100 años más tarde, abril ofrece una serie de datos y otra de crueldades: una realidad desafiante, con una demostración de que, por ejemplo, el tema climático debe estar en un lugar preponderante de la agenda ambiental -es el abril más cálido de la historia-, pero, al mismo tiempo, nos ofrece una serie de constataciones de que hay algo que se mueve, que está vivo.

El fin de abril, la última semana del mes, reúne dos celebraciones vinculadas a la sustentabilidad: el 22 de abril se celebró a nivel global el Día de la Madre Tierra. Y el 23 fue, a nivel de la Argentina, el día de Responsabilidad Social. Conviene pensar el significado de ambas cuestiones no de manera separada sino juntas. El Día de la Tierra y el de la Responsabilidad Social en la Argentina tienen un punto de reflexión en contacto -y de atención conveniente- en el agua.

Y no es casualidad.

Madre. Es interesante ver la variación que tuvo la celebración del Día de la Tierra desde 1970 en que se instauró hasta hoy. Nació como protesta y, a lo largo del tiempo, se transformó en propuesta (lo que también habla de cómo cambiaron las formas de la política). El senador estadounidense Gaylord Nelson lo concibió por entonces como una forma de alertar sobre el riesgo global que corren los diversos ecosistemas.

Con los años, la señal de alerta fue transformándose en puntos concretos a los que hay que prestar atención. Hoy, las Organizaciones Unidas, señalan distintos puntos a tener en cuenta. Y lo que es más interesante, la sociedad civil, las empresas, las organizaciones asumen y anuncian decisiones concretas, que ayudan a mitigar algunos daños.

Ya no es el predominio del todo. No: son las partes, la suma de las partes, el factor más dinámico.

El Día de la Tierra es, debe ser, fue, el día de la atención en cuestiones como el clima, el uso razonado y razonable de sus recursos.

Las Naciones Unidas recomiendan estar atentos especialmente al derecho a un aire limpio, al agua potable, a usar energías renovables. Es el momento del año de pensar en la electricidad que usamos en casa y en la energía que es posible reemplazar en la calle. Es el día de reflexionar y actuar en consecuencia en relación a la basura.

Sí, como pensaban y sabían los griegos antiguos: hablar de tierra, es hacerlo, también, de aire, fuego y de agua. La Tierra es Agua (ambas con mayúsculas).

Y compromiso.

Social, ambiental. Desde 2011, Argentina festeja el 23 de abril, el día que nuestro país suscribió al Pacto global y el objetivo del proyecto es involucrar al Estado en la promoción y difusión de prácticas socialmente responsables. ¿Cuál es el sentido de un día de la Responsabilidad Social? Entender que la ética es un elemento más de cualquier gestión, ya sea empresarial como política.

No basta con cumplir las leyes: hay que conseguir que nuestras acciones tengan un impacto en las personas. Este mismo abril no tan cruel visto de esta perspectiva, el doctor Bernardo Kliksberg, en una clase magistral dictada en la embajada de Brasil, enfatizó esta cuestión: hoy por hoy, las empresas no solo valen por lo que venden, También se cotizan por lo que hacen. Y hacer, a su vez, aumenta el valor de los productos (una idea que supera a la de precio).

La política parece empezar a comprenderlo. En el festejo oficial en la Argentina del Día de la Responsabilidad Social se encontraron -junto a las empresas y al tercer sector- la ministra de Acción Social, Carolina Stanley y el de Medio Ambiente, Sergio Bergman. En este punto, el de la Responsabilidad y la Sustentabilidad, sus carteras están bien relacionadas. La acción de una tiene que tener efecto sobre la otra.

Y este 2018 ese punto de intersección, de comunicación efectiva, está precisamente en el agua. En el acto de Casa Rosada -otra muestra de institucionalidad y compromiso al respecto- se presentó la Plataforma del Agua, una iniciativa de empresas y organizaciones para detectar necesidades al respecto.

Es un punto en donde el 22 y el 23 de Abril se aúnan. Y un mensaje, quizás menos poético -pero más optimista- que el de Eliot: que la manera de acercarnos a cualquier territorio es con compromiso ético: no ser crueles, empatizar con las necesidades. De los demás, de la sociedad en su conjunto. Y, en ese camino, entender la problemática del planeta.

Compartir
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+

Comentarios

comentarios

Planeta Azul © 2018