Daniel Dennett: un filósofo inconsciente en Argentina

junio 21, 2016

De un tiempo a esta parte, la filosofía advirtió que si seguía un camino de ignorancia de los avances científicos podía caer en la puerilidad. El norteamericano Daniel Dennett (1942) es una muestra de esa conjunción de caminos disciplinarios: sus hallazgos y sus disputas encarnizadas no están por fuera de lo que conoce la neurociencia sino en sus mismísimas fronteras; no eluden el conocimiento biológico sino que parten de él. Gracias a eso, ha conseguido reputación con libros que incluso han ganado popularidad y llegan a nuestras costas traducidos.

Pero lo que vino a traer Dennett a Buenos Aires no han sido precisamente buenas noticias. Su idea respecto de la conciencia del yo ha sido calificada de deshumanizada: el flujo de la conciencia es como un truco de magia explicado que conviene no saber. Es la emergencia, lo que aparece por el trabajo en cierto modo ciego de las células cerebrales, modelado por la evolución y adaptado al contexto social que lo cría. Nada más, señores, y no somos nada, pero dicho con elegancia filosófica y profundidad de conceptos, desde luego.

Algo de eso contó en límpido inglés (y con cierto cansancio en la voz producto de una tarde de domingo dedicada a caminar por Recoleta) en la conferencia, titulada “Una mirada mágica de la conciencia”, que brindó el domingo 19 en el auditorio del Centro Cultural de las Ciencias, ante un público de unas 350 personas, en su mayoría académicos y estudiantes. También tuvo tiempo para pelearse con quienes debaten sus puntos de vista, como David Chalmers (quien posiblemente dé su propia conferencia porteña el año próximo).

Otra de las vertientes del trabajo de Dennett -doctor en filosofía de la Universidad de Oxford y co director del Centro de Estudios Cognitivos de la Universidad Tuft en Estados Unidos- tiene que ver por un lado con la explicación evolutiva de la religión y con su interés por dejar de lado los misticismos. Lo que le ha valido que lo llamen uno de los cuatro jinetes del nuevo ateísmo, junto con Richard Dawkins, Sam Harris y el fallecido Christopher Hitchens.

Apenas si se refirió a eso en las casi dos horas de charla más preguntas, pero sí firmó un ejemplar de Breaking the spell (traducido como Romper el hechizo), donde estudia los sistemas de creencia religiosos a partir de los conocimientos generados por el darwinismo.

firma_Martín

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