Censo internacional de aves acuáticas: indicador de salud de los humedales

febrero 7, 2018

Como todos los años desde Jujuy a Tierra del Fuego la Asociación Wetlands International organiza el censo neotropical de aves acuáticas.

El conteo se hace dos veces al año, en febrero y en julio durante dos semanas y en forma simultánea en varios países de América del Sur. En Argentina es coordinado por Aves Argentinas con el objetivo de detectar posibles cambios en la cantidad de especies de aves acuáticas y en el número de individuos que habitan los sitios relevados regularmente.

Durante 2017 se censaron más de 200 sitios en 19 provincias y en Ciudad de Buenos Aires y se registraron 120.000 aves de más de 130 especies, sobre un total de 250 inscriptas en Argentina.

“Este censo es una actividad encuadrada dentro de la Ciencia Ciudadana”, dice Rubén Dellacasa, coordinador del censo para Argentina, “en la cual diversos actores locales, en su mayoría observadores de aves con diverso grado de experiencia, integrantes de clubes de Observadores de Aves, científicos, guarda parques nacionales, provinciales y municipales y funcionarios de gobierno, salen al campo en forma voluntaria y monitorean humedales cercanos a su lugar de residencia”.

Los censistas monitorean casi siempre en sitios que ya conocen: lagos, lagunas y bañados no demasiado extensos, reservas naturales urbanas, reservorios pluviales, canales de riego, turberas, pantanos y marismas, con especies habituales para la zona.

Registran los datos básicos de cada lugar (tipo de humedal, superficie, actividades humanas, información geográfica), identifican las especies presentes, el número de individuos de cada una, si hay variaciones notorias en la cantidad habitual y si aparecen especies nuevas en el área. “Esto les permite detectar antes que nadie cualquier alteración en el ambiente, ya sea natural o de origen humano”, explica el biólogo y profesor de ciencias naturales.

Toda la información recolectada es volcada en planillas que luego se utilizan como base para proyectos de conservación, educación ambiental y toma de decisiones. Los científicos pueden trabajar con esa información a nivel regional, por especies de interés en forma particular y por tipo de ambiente.

“Estos censos se han vuelto fundamentales para comprender y monitorear el status de las aves acuáticas y los humedales”, dice Dellacasa, “y los primeros interesados en la conservación de esos ambientes y de las aves como especies indicadoras de la salud de los ecosistemas son los pobladores locales”.

firma_Gabriela

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