Cambio climático: una amenaza mayor para las mujeres

mayo 10, 2018

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Si bien el fenómeno afecta a todos, su impacto se distribuye de modo desigual. Faltan mujeres en los espacios donde se diseñan las estrategias climáticas.

Las mujeres son quienes dedican mayor cantidad de tiempo a la búsqueda y acopio de agua, alimentos y combustible. Ellas producen hasta el 80% de la comida en la mayoría de los países en desarrollo. Además, representan el 70% de la población que vive por debajo del umbral de la pobreza.  Frente a este contexto, debe aclararse que un factor que acentúa la desigualdad de género existente es el cambio climático. Cuando se producen catástrofes naturales, afectan primero y con más intensidad a las comunidades más pobres. Por lo tanto, para las mujeres, la probabilidad de morir durante eventos climáticos es 14 veces mayor que la de los hombres.

Los estudios revelan que las mujeres se ven afectadas principalmente por dos tipos de factores: biológicos y socioculturales relacionados al género. Ambos tipos de factores actúan sinérgicamente incrementando la vulnerabilidad de las mujeres, en especial de las que viven en países en vías de desarrollo. Biológicamente las mujeres y hombres reaccionan de diferente manera ante las variaciones climáticas. Algunas investigaciones revelan que la tasa de mortalidad de las mujeres es mayor que la de los hombres durante las olas de calor. Por ejemplo, la mayor concentración de grasa corporal en mamas, glúteos y caderas de las mujeres disminuye su capacidad de enfriamiento corporal, lo que puede acarrear su deshidratación en las olas de calor. El impacto del cambio climático en la salud depende, en gran medida, de la clase de exposición y vulnerabilidad de las personas.

Un caso que ejemplifica los efectos del cambio climático sobre las mujeres es el del Huracán Katrina, que tuvo lugar en 2005. En aquel acontecimiento la mayoría de víctimas en Nueva Orleans fueron mujeres afro-americanas con sus hijos e hijas.

Otro caso que demuestra la hipótesis es el del tsunami en Sri Lanka en 2004. En esa ocasión muchos hombres pudieron sobrevivir porque se les había enseñado desde niños, a nadar y subir a los árboles. El número de mujeres que perdieron la vida fue hasta cuatro veces superior al de los hombres.Otro punto a tener en cuenta es que las mujeres, los jóvenes, las niñas y los niños son especialmente vulnerables a la violencia y acoso sexual luego de los desastres naturales y en las crisis humanitarias.

Las mujeres son mayoría entre las comunidades rurales y son las que están más expuestas al aumento de la sequía y la desertización. Otro dato a tener en cuenta es que ellas serán mayoría entre los 50-200 millones de refugiados climáticos que, hasta 2050, se prevé que intentarán escapar de los impactos del cambio climático en su entorno.

Según el documento Género y cambio climático en América Latina, que compila estudios e informes elaborados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Oxfam, ONU Mujeres y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), las mujeres y las niñas tienen fortalezas y potencialidades como agentes de cambio en las acciones para afrontar el cambio climático y en la gestión de los recursos naturales. Sin embargo, estas fortalezas son poco reconocidas por la sociedad y las mujeres están subrepresentadas en muchos de los espacios en donde se discute cómo enfrentar este problema a nivel global.

En la organización Salud sin Daño coinciden con que la participación de las mujeres en los espacios de discusión sobre cambio climático es imprescindible para poder mitigar sus causas. “Durante más de dos décadas de vida de nuestra organización, hemos conocido y acompañado el trabajo de cientos de mujeres profesionales de la salud que lideran el trabajo ambiental en sus hospitales, con resultados escalables y efectos multiplicadores”, explican desde la institución.

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