Bosque urbano

septiembre 8, 2016

El conjunto de árboles que tiene una ciudad conforma su bosque urbano, un aliado indispensable que brinda numerosos beneficios ambientales para convertir a las ciudades en lugares más sostenibles desde el punto de vista económico, social y ambiental.

Un árbol ayuda, y muchos mucho más a disminuir el pico de inundaciones en épocas de lluvias intensas, a reducir el ruido (entre 8 y 10 decibeles por cada metro de espesor de su follaje), a bajar la temperatura en varios grados durante el verano y a sostener la biodiversidad que vive entre sus ramas, hojas y tronco.

Pero por sobre todo los árboles son bienes públicos que están protegidos por ley. En la ciudad de Buenos Aires, la Ley 3263 sancionada en 2009, obliga a incrementar el Arbolado Público Urbano.

Buenos Aires cuenta actualmente con 425.000 árboles en toda la ciudad según los datos aportados por el Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño, 360.000 en veredas y casi 70.000 en plazas y parques.

En la actualidad cuatro de cada diez árboles de la ciudad son fresnos americanos, lo que “los pone en riesgo ante la aparición de nuevas plagas”, comenta el ingeniero agrónomo Jorge Fiorentino. Por eso la estrategia es tender a que ninguna especie supere el 10%, y aumentar la biodiversidad.

Plátanos, Paraísos, Tilos, Jacarandas, Fresno europeo, Crespón, Tipa Blanca, Ligustro común y Ligustro disciplinado, son otras de las especies que podemos reconocer en la ciudad. Pero el preferido de los vecinos es el ficus, hay 23.707 plantados por ellos, casi el 5% de la población total.

Otro punto de la ley, que los ciudadanos deben tener en cuenta, es que la poda, la extracción, o el maltrato mediante pintadas, quemas o fijación de elementos extraños a los árboles esta penado como delito de daño a especies vegetales.

Las comunas son las encargadas de aumentar la biodiversidad arbórea y de respetar el plan de arbolado urbano plantando las especies adecuadas para cada zona.

También son las responsables de cuidar los ejemplares existentes, podando en el momento que cada especie lo requiera o cuando tapan luminarias o semáforos, y de la extracción cuando invaden la propiedad privada o existe riesgo de que sus ramas secas o quebradas se caigan.

Apreciar, cuidar y respetar este valioso tesoro es deber de todos los ciudadanos.

firma_Gabriela

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