Una golondrina no hace verano, pero un pingüino rescatado en Dock Sud, a pocos kilómetros del Obelisco porteño, sí hace cambio climático. O al menos podría ser una consecuencia –otra más- de la inmensa cantidad de modificaciones, alteraciones y brusquedades a la que están siendo sometidos naturaleza y sociedades debido a la actividad humana industrial.

La historia de la ciencia, digamos al menos unos 2500 años en busca de conocimiento, es difícilmente condensable. Hipótesis, datos, acumulación de hechos, datos contradictorios, revoluciones epistemológicas, cambios de paradigmas, más datos. En fin, lo más lejano a una continuidad narrativa que se pueda imaginarse.

Una iniciativa de científicos argentinos busca tener una radiografía lo más exacta posible de cómo se duerme en el país, para tener datos que nunca se tuvieron y eventualmente proponer modificaciones en rutinas y costumbres. Esa es la idea de un equipo que lidera el cronobiólogo y divulgador del Conicet y la Universidad de Quilmes, Diego Golombek.

Es uno de los principales retos a nivel mundial para la seguridad -al nivel del terrorismo y el cambio climático global para algunos gobiernos- la resistencia de las bacterias a los antibióticos convencionales está en el orden del día en las principales conferencias y eventos científicos del mundo.